sábado, 10 de abril de 2010

Crear una historia en una relación requiere algo más que hacer cosas juntos!!!

En esta oportunidad quisiera compartirles una noción diferente del cómo es que se construye una relación, una relación basada en la construcción de un mundo compartido, un mundo basado en las conversaciones que somos capaces de dar y que nos hacen responsables por el tipo de relación que estamos generando.

Para mantener una relación estrecha no siempre es suficiente coordinar acciones en el vivir o hacer cosas en conjunto, esto es importante si, pero no basta. Las relaciones estrechas y en especial las relaciones íntimas estrechas, se basan en un trasfondo básico compartido que les confiere sentido, estas relaciones son capaces de generar en si mismas su propia significación…

El trasfondo básico compartido que confiere sentido y que le da significación a la relación consiste en construir historias compartidas que le darán trascendencia al estar juntos. Las conversaciones y sobre todo la calidad de las conversaciones que se sostengan determinará de manera decisiva el cómo se constituye la relación…. Como dice mi amigo Rafael Echeverría “Al estar en conversación, ambos integrantes de la pareja entran en un proceso de transformación mutua. Sus historias se entremezclan. Luego según la calidad de esta fusión de historias, se desarrollará un trasfondo compartido, un espacio de consenso, se producirá un mundo compartido, y aparecerá una sensibilidad compartida por quienes integran la relación”

Así es, al llegar a este punto pienso yo, los conflictos generados por las diferencias son trascendidos, se establece el consenso aunado a la aceptación del otro en su legítimo ser y su autónomo actuar, la aceptación de la diferencia, el respeto aparece en la pareja y comienza un proceso de influencia de uno sobre el otro que conlleva a la transformación mutua y congruente y también a la evolución. Cada uno haciendo de alguna manera que el otro saque de si todo lo que tiene para dar.

Con el tiempo, dice Echeverría, quienes participan en la relación observarán lo bien que se complementan, lo bien que pueden, incluso, anticipar las acciones y reacciones de cada uno. Normalmente, denominamos a esto una buena relación. Yo lo denomino acoplamiento, acoplamiento de estructuras de pensamiento, formas de expresar, sentir, y actuar… la danza entre dos sincronizada de mutuo acuerdo que se genera de manera automática e inconsciente, solo llegados a este punto de entendimiento es que podemos decir que nos hemos compenetrado con alguien, pues la comprensión por el otro aparece de manera súbita. Cabe preguntar ¿Pero, cuándo estamos listos para eso? ¿Qué necesitamos para que eso ocurra? ¿Ocurre sin que nos demos cuenta, o podemos pulsarlo?

También alguna vez hemos sido testigo, o quizás protagonistas de relaciones donde sucede lo contrario. Relaciones donde los compañeros involucrados parecen distanciarse cada vez más a medida que transcurre el tiempo. Generalmente solemos argumentar razones como las que mencionaré, por las cuales esto sucede, que si es que no somos compatibles, que si los caracteres no ligan, que si es que somos demasiado parecidos y hace falta algo diferente, que si es que el o ella no tiene lo que yo quiero, que si es que nos aburrimos, que si es que nos sentimos solos, que si es que ya no es igual, que si es que ya no nos miramos, que su manera de ser no es… tantas cosas, que no nos damos cuenta que todos esos argumentos no originan lo que resulta la relación, estamos usando el resultado como una causa. Realmente quien produce esos resultados es la relación misma, y por lo tanto las conversaciones, la calidad y el tipo de conversaciones que la han configurado!!!

Cuando estamos sumidos en una relación en la que estamos argumentando algunas de las razones expuestas o cualquier otra razón, preguntémonos: ¿Cuáles conversaciones se han dado? ¿Cuáles no? ¿Cuáles conversaciones están haciendo falta? ¿Qué hace que no demos las conversaciones necesarias para sentirnos mejor? ¿Qué es lo que nos hace falta para conversar de aquello que nos inquieta o nos ocupa? ¿Estamos en condiciones de conversar en la forma que se requiere para atender lo que nos inquieta? ¿De qué podemos hacernos cargo para conversar mejor? ¿Somos capaces de dar conversaciones de calidad? ¿Qué ocurre con nosotros cuando no logramos conversar lo que es importante para nosotros en la relación? ¿Nos estamos haciendo cargo en realidad de lo que nuestras conversaciones han generado?

En este sentido es necesario tener en cuenta que definitivamente lo que nuestra relación es o será depende exclusivamente del tipo de conversaciones que nos dispongamos a tener y querramos profundamente dar, considerando no solamente el darlas sino también prepararnos para darlas en el nivel de madurez y conciencia en el cual la relación se vive.

Es importante en la creación de un mundo compartido que cada parte vea a la otra como coparticipe en la invención de un futuro mejor. Necesitamos distinguir que las conversaciones pueden crear esto, pero también pueden destruir la posibilidad de lograrlo. Cuando somos capaces de producir una cultura sana al seno de nuestras relaciones por la calidad que le imprimimos a las conversaciones que sostengamos, podemos juzgarlas como cálidas, entonces podemos decir que tenemos un hogar en lugar de una casa, un lugar convertido en el mejor de nuestros refugios, un nido que jamás querramos abandonar por lo que conseguimos y tenemos en el. Podremos entonces crear y recrear historias juntos en un bucle sin fin!!!

martes, 6 de abril de 2010

De qué estamos hablando cuando hablamos de sinceridad…

Al escribirles hoy de sinceridad quisiera dejarles varios contextos en el cual sé que se abrirán polémicamente para ustedes muchas interrogantes… y esa es la idea generar un proceso reflexivo acerca de la sinceridad…

Cuando hablamos de sinceridad hacemos alusión a expresar verdad, a la falta de fingimiento en el modo de expresarse o expresar algo, podríamos decir que alguien es sincero si al hablar es capaz de hacer coincidir sus declaraciones públicas con sus declaraciones privadas, lo mismo es hacia dentro que hacia fuera, no existen manejos dobles, ni tampoco discursos dobles. Así mismo la insinceridad es la falta de sinceridad o fingimiento, en este sentido se pueden tener poses, no ser auténticos…

Ahora bien, la cosa se nos complica un poco cuando manejamos la siguiente presuposición, esa que dice: “El mapa no es el territorio”, desde esta perspectiva, cada individuo tiene una visión personal de cualquier situación y del significado o valor de las cosas, y eso hace lógicamente que lo que para una persona sea una verdad para otra sea falsedad. Me pregunto entonces ¿Dónde o quién fijará entonces el canon de sinceridad o insinceridad?

Por otro lado esta también el hecho de que mucha gente cree que si uno se guarda información, no se esta siendo sincero. A veces pienso qué es mejor callar para evitar situaciones incómodas que expresarlas y generarse con ello inconvenientes. A este respecto, es importante señalar que son necesarios otros conceptos valorativos como el coraje, la sensatez, la integridad y la asertividad; dependiendo del contexto situacional en el que nos encontremos estos nos permitirán saber cuándo expresar o no algo sin afectarnos ni afectar a los demás. En este sentido, es oportuno decir que la sinceridad y la insinceridad deben ser manejadas en el ámbito de lo humano de manera inteligente, es mucho más importante en ello, considerar la utilidad, la conveniencia y la ecología que la veracidad subjetiva de cada uno de nosotros.


Debemos saber que el contexto de confianza se expande cuando somos capaces de manejar la sinceridad y la insinceridad de manera inteligente, lo que expresamos al hablar nos compromete, compromete nuestra sinceridad, nuestra competencia para hacer las cosas y finalmente con ello forjamos nuestra identidad pública y privada. La identidad con la que nuestro poder personal se puede robustecer o definitivamente menguar.

Nuestra sinceridad inteligente se pone a prueba cuando somos capaces de hacer coincidir nuestras expresiones con nuestras acciones, así mismo nuestra insinceridad inteligente se pone a prueba cuando somos capaces de suprimir la sinceridad que puede arriesgar por ejemplo nuestra relación con los demás, es necesario tanto para la sinceridad como para la insinceridad inteligentes discriminar si lo que vamos a expresar es útil, conveniente y ecológico. Seamos entonces sinceros e insinceros inteligentes!!!